En esta ocasión, nos transportamos hasta el Pirineo gerundense para conocer la leyenda del Conde Arnau, también conocida como Comte Arnau en catalán.
Estamos ante una de las leyendas más oscuras y trágicas de Cataluña, basada en el mito del eterno condenado. La leyenda del caballero condenado es una historia de ambición, pecado y justicia sobrenatural, que durante siglos ha inspirado a poetas y músicos.
La leyenda del Comte Arnau es la crónica de un hombre que lo tuvo todo —poder, linaje y tierras— pero que perdió su alma por no conocer límites en su ambición ni respeto por lo sagrado. ¿Quieres saber de qué trata?
Leyenda del Conde Arnau
En las noches de tormenta, cuando los relámpagos iluminan las cumbres escarpadas del Pirineo gerundense, dicen que el viento no solo trae frío, sino el eco de unos cascos que galopan sobre las llamas.
La leyenda del Conde Arnau es la crónica de un hombre que lo tuvo todo —poder, linaje y tierras— pero que perdió su alma por no conocer límites en su ambición ni respeto por lo sagrado. Es el relato de un fantasma que no descansa, un jinete eterno que atraviesa los bosques del Ripollès recordándonos que las deudas con la tierra y con el cielo siempre acaban cobrándose.
Prepárate para conocer al noble que prefirió el orgullo antes que la humildad, y cuyo castigo sigue vivo en la memoria de las montañas:
Cuentan las crónicas que hace muchos siglos, en el castillo de Mataplana, vivía un noble llamado Arnau. Era un hombre de presencia imponente y carácter indomable, dueño de castillos y de miles de vidas que trabajaban bajo su mando. Sin embargo, tras su porte de caballero se escondía un corazón podrido por la soberbia y la lascivia.
Arnau no respetaba las leyes de los hombres ni los preceptos de Dios; seducía a doncellas sin intención de desposarlas, maltrataba a sus vasallos y, lo que más escandalizaba a la región, se negaba a pagar los salarios prometidos a los obreros que construían sus iglesias y palacios.
Su pecado más infame fue su relación con el convento de Sant Joan de les Abadesses. Dicen que el Conde, prendado de la belleza de la abadesa Adalaisa, utilizaba un pasadizo secreto para entrar en el recinto sagrado, rompiendo toda ley de castidad y respeto. Cruzaba los muros del monasterio noche tras noche, burlando la santidad del lugar, hasta que su vida se convirtió en un desfile de excesos, deudas impagadas y un desprecio absoluto por la moral de su tiempo.
Cuando la muerte finalmente llamó a su puerta, no encontró paz. Debido a sus múltiples pecados y, sobre todo, a las deudas que dejó sin saldar con sus trabajadores (a quienes prometió soldadas que nunca entregó), el Conde Arnau fue condenado a no descansar jamás.
Se cuenta que, tras su entierro, la tierra se abrió para dejar salir a un espectro envuelto en llamas, montado sobre un caballo negro azabache que escupía fuego por los baisers y cuyas herraduras dejaban huellas de brasas en la roca viva.
Desde entonces, el Conde Arnau está condenado a cabalgar eternamente por las montañas de Gombrèn y Ripoll. Le acompaña una jauría de perros infernales cuyos aullidos hielan la sangre de los pastores.
En sus apariciones más famosas, el fantasma regresa a su antiguo palacio para hablar con su viuda. En esos diálogos espectrales, el Conde le pregunta angustiado si las deudas han sido pagadas, si los mozos han recibido su trigo y si las monjas han recuperado su honor. Al recibir respuestas negativas, el Conde lanza un lamento desgarrador y desaparece en un torbellino de chispas, sabiendo que mientras falte un solo céntimo por devolver a quienes sudaron en sus tierras, su galope no tendrá fin.
A día de hoy, el Comte Arnau es mucho más que un fantasma; es un pilar fundamental de la cultura catalana que ha trascendido los siglos. Su historia ha pasado de la tradición oral a la literatura de la mano de grandes poetas como Joan Maragall, quien inmortalizó su figura en versos que hoy estudian todos los niños en Cataluña.
En la comarca del Ripollès, el mito es tan fuerte que se celebra anualmente el Festival del Comte Arnau en Sant Joan de les Abadesses, donde se recrean sus andanzas en un escenario medieval auténtico.
Además, los excursionistas que recorren el llamado «Camí del Comte Arnau» todavía miran con respeto las profundas grietas de las rocas cerca de la Gorg dels Banyuts, una poza profunda donde la tradición dice que el Conde se hundió hacia el infierno. Para muchos, ese sonido de piedras cayendo por la ladera no es erosión, sino el caballo de Arnau que sigue vigilando sus antiguos dominios.

Sant Joan de les Abadesses y Gombrèn
Si tuviésemos que ubicar la leyenda del jinete de fuego del Ripollès en puntos concretos, esos serían Sant Joan de les Abadesses y Gombrèn. Sin duda, el escenario de esta tragedia medieval se divide entre dos puntos clave del Ripollès que conservan toda la magia del románico catalán: El Monasterio de Sant Joan de les Abadesses y el Castillo de Mataplana (Gombrèn).
Por supuesto, el monasterio es el epicentro del drama romántico y espiritual. El monasterio de Sant Joan de les Abadeses, fundado en el siglo IX, fue el hogar de la comunidad de monjas con la que el Conde Arnau mantuvo sus relaciones prohibidas. Pasear por su claustro es retroceder en el tiempo; la piedra parece guardar el eco de los susurros y el temor de las religiosas ante las visitas nocturnas del caballero. La austeridad del edificio contrasta con la intensidad de la leyenda, creando un ambiente único.

El otro escenario es el Castillo de Mataplana. Situado en un entorno natural sobrecogedor, los restos de este castillo son el hogar terrenal del Conde. Durante siglos fue considerado un lugar maldito donde se decía que las piedras aún ardían.
Las excavaciones arqueológicas en el Yacimiento de Mataplana han permitido descubrir la residencia real de los nobles de esta estirpe, convirtiendo el mito en algo tangible. Cerca de allí se encuentra la «Gorg dels Banyuts«, una poza de agua profunda donde, según la tradición, el Conde Arnau se hundió para siempre en las entrañas de la tierra.
Qué ver en el lugar
Puesto a visitar el lugar donde se desarrolló la leyenda del Conde Arnau, si quieres seguir el rastro del jinete de fuego, estos son los lugares que debes visitar:
- Monasterio de Sant Joan de les Abadesses: Una joya del románico con un claustro gótico impresionante.
- Yacimiento del Castillo de Mataplana: El lugar donde se alzaba la fortaleza del Conde.
- Museo del Conde Arnau (Gombrèn): Dedicado íntegramente a explicar la evolución del mito y los hallazgos arqueológicos relacionados.
- Gorg dels Banyuts: Una poza natural rodeada de misterio donde el paisaje invita a imaginar el final del relato.
Y para completar tu visita, no dudes en realizar algunas de las siguientes actividades recomendadas por Gerona:
Dónde está la tierra del Comte Arnau
📍Dónde está la tierra del Conde Arnau
Tal y como hemos indicado anteriormente, la leyenda del Conde Arnau se desarrolla en la comarca del Ripollès, en el Pirineo de Girona.
Para llegar al lugar, desde Barcelona o Girona, se toma la C-17 en dirección a Vic y luego hacia Ripoll. Desde Ripoll, la N-260 te lleva directamente a Sant Joan de les Abadesses, y la GI-401 te conduce al pintoresco pueblo de Gombrèn. Es una ruta de montaña de gran belleza escénica.
A continuación, te dejamos el mapa con la ubicación del pueblo de Gombrèn: