En esta ocasión, viajamos hasta la Comunidad Foral de Navarra para presentarte una historia romántica y triste, que tiene lugar en una cascada que puede visitarse. Hablamos de la Lamia de Xorroxin.
En un bosque escondido entre las montañas de Navarra, entre las montañas y los espesos bosques del valle de Baztan, existe un rincón donde la naturaleza y la mitología parecen confundirse. En aquel lugar, una misteriosa criatura se enamoró de un joven pastor. Su amor imposible dio origen, según la leyenda, a una cascada cuyas aguas siguen cayendo desde entonces.
Te invitamos a descubrir la leyenda de la Lamia de Xorroxin. Leyenda popular de Navarra que se desarrolla en un paisaje de visita obligada. ¿Nos acompañas?
Leyenda de la Lamia de Xorroxin
La cascada de Xorroxin, un pequeño salto de agua escondido entre hayas, castaños, robles y avellanos, cerca de la localidad de Erratzu. Sus aguas descienden por una pared de roca cubierta de musgo hasta una poza rodeada de vegetación.
Aquel lugar, conocido popularmente como Lamiputzu, el pozo de las lamias, ha sido escenario de antiguas historias sobre misteriosas criaturas que habitaban los ríos y las fuentes. Según la tradición vasco-navarra, las lamias eran seres de extraordinaria belleza, con apariencia de mujer, aunque sus pies podían parecerse a los de un pato o, en otras versiones, poseían cola de pez. Solían aparecer junto al agua, donde pasaban largas horas peinando sus cabellos con peines de oro.
Pero entre todas las historias relacionadas con Xorroxin, una destaca por su carácter profundamente triste: la leyenda de una lamia que se enamoró de un pastor y cuyo llanto terminó convirtiéndose en una cascada: Una historia de amor imposible que, según la tradición, todavía puede escucharse en el murmullo del agua.
Aquí te dejamos la leyenda de Xorroxin:
Cuentan que, hace muchos años, cuando los espesos bosques del valle de Baztan todavía guardaban secretos que los hombres apenas se atrevían a nombrar, vivía en las cercanías de Erratzu un joven pastor que acostumbraba a llevar su rebaño a pastar por las montañas. Sus jornadas transcurrían entre los verdes prados y los arroyos que descendían de las laderas del monte Autza.
En uno de aquellos parajes, junto a las aguas de un arroyo, el muchacho encontró un día a una joven de extraordinaria hermosura. Estaba sentada cerca del agua, peinando sus largos cabellos con un peine dorado.
El pastor quedó profundamente cautivado por aquella desconocida. Su belleza era incomparable, pero había algo más que despertaba su curiosidad. La muchacha permanecía siempre junto al arroyo, sin alejarse nunca demasiado de sus aguas. Aquel encuentro no fue el último.
El joven comenzó a regresar al mismo lugar y, con el paso del tiempo, ambos fueron acercándose hasta que entre ellos nació un sentimiento de amor. Pero la misteriosa muchacha guardaba un secreto. Aunque su rostro y su cuerpo parecían humanos, no era una mujer corriente. Era una lamia, una de aquellas criaturas sobrenaturales que, según las antiguas creencias, habitaban los ríos y las fuentes de las montañas navarras. Y, como otras lamias de la tradición, tenía una característica que la diferenciaba de los seres humanos: sus pies eran semejantes a los de un pato. La joven ocultaba aquella parte de su cuerpo bajo las aguas del arroyo.
Durante algún tiempo, el pastor no reparó en aquel detalle. Disfrutaba de la compañía de la muchacha y regresaba una y otra vez para encontrarse con ella.
Hasta que comenzó a sospechar. ¿Por qué su amada nunca abandonaba el agua? ¿Por qué evitaba mostrarle sus pies? Finalmente, el muchacho quiso descubrir qué escondía.
Según una de las versiones de la leyenda, un día fingió perder el equilibrio y, al intentar sujetarse a la joven, la arrastró fuera del arroyo. Fue entonces cuando descubrió la verdad. Los pies de aquella hermosa muchacha eran pies de pato. Horrorizado ante lo que acababa de contemplar, el pastor huyó del lugar.
La lamia intentó alcanzarlo y lo llamó desesperadamente, pero el joven no regresó. El amor que había nacido entre ambos quedó roto para siempre.
La muchacha, incapaz de comprender cómo aquel al que amaba podía rechazarla por su verdadera naturaleza, se internó en el bosque. Allí comenzó a llorar.
Y lloró durante tanto tiempo, con una tristeza tan profunda, que sus lágrimas terminaron convirtiéndose en un pequeño curso de agua. El llanto no cesaba.
Las lágrimas se deslizaban entre las piedras, descendían por las rocas y caían hasta formar una poza. Así nació, según la leyenda, la cascada de Xorroxin.
Desde entonces, las aguas continúan precipitándose por la pared rocosa, alimentadas, según la tradición, por las lágrimas de aquella criatura que nunca pudo olvidar a su amado. Y cuentan que el sonido que se escucha en aquel rincón del bosque no es simplemente el rumor del agua. Es el lamento de la lamia. Un llanto que permanece entre los árboles, las rocas y la humedad del valle, recordando un amor que jamás pudo hacerse realidad. Por eso, quienes conocen esta historia aseguran que la cascada de Xorroxin no es un salto de agua cualquiera. Es el lugar donde una lamia continúa llorando por un amor imposible
Hoy, entre los frondosos bosques del valle de Baztan, la cascada de Xorroxin continúa derramando sus aguas sobre las rocas cubiertas de musgo. Nadie sabe si alguna vez existió aquella hermosa lamia ni si sus lágrimas dieron realmente origen al salto de agua. Pero, según cuentan las gentes del lugar, quienes se acercan hasta la poza y escuchan atentamente el murmullo de la cascada todavía pueden percibir, entre el rumor del agua, el triste lamento de una criatura condenada a recordar eternamente un amor imposible.
¿Quiénes eran las lamias de la mitología vasca?
Las lamias, conocidas en euskera como lamiak o laminak, son algunas de las criaturas más representativas de la mitología vasca y navarra.
Aparecen en numerosas leyendas relacionadas con fuentes, ríos, cuevas y otros lugares apartados de la naturaleza.
Aunque sus características cambian dependiendo de la región y de la tradición, comparten varios rasgos:
✶ Apariencia femenina: suelen describirse como mujeres de extraordinaria belleza, aunque algunas tradiciones también mencionan lamias masculinas.
✶ Pies o extremidades animales: pueden tener pies de pato, gallina, cabra o, en las variantes acuáticas, cola de pez.
✶ Peines de oro: es habitual encontrarlas junto a los ríos, peinando sus largos cabellos con objetos dorados.
✶ Vinculación con el agua: habitan fuentes, pozas, arroyos y lugares húmedos.
✶ Relaciones con los humanos: algunas historias hablan de amores imposibles entre lamias y pastores; otras las presentan ayudando a construir puentes o realizando trabajos extraordinarios.
A diferencia de otros seres sobrenaturales, las lamias no son necesariamente malignas. Muchas tradiciones las describen como criaturas capaces de enamorarse, sentir tristeza, ayudar a los humanos o responder cuando alguien las ofende.
Su figura refleja la estrecha relación que existía entre las comunidades rurales y los elementos de la naturaleza que las rodeaban.
A continuación, te mostramos una imagen generada con IA de cómo seria una Lamia Navarra:

Otras versiones y tradiciones relacionadas con Xorroxin
Tal y como suele suceder, la leyenda no se ha transmitido siempre de la misma manera. La versión recogida por el portal oficial de Turismo de Navarra cuenta simplemente que una lamia se enamoró de un pastor de Erratzu, que este rechazó su amor y que las lágrimas de la criatura dieron origen a la cascada.
Otras recopilaciones incorporan el episodio de los pies de pato y el descubrimiento de su verdadera identidad. Existe, además, un relato vasco más amplio protagonizado por un pastor llamado Antxon, enamorado de una lamia. En esa narración, recogida por Toti Martínez de Lezea, la historia tiene otros acontecimientos y un desenlace diferente. Por ello, aunque comparte motivos tradicionales con Xorroxin, no debe confundirse automáticamente con la versión local de la cascada.
El elemento común de todas estas historias es la imposibilidad de conciliar el mundo de los humanos con el de las criaturas sobrenaturales.
Curiosidades de la lamia de Xorroxin
¿Te gustaría saber más sobre la Lamia de Xorroxin? Aquí te dejamos algunas curiosidades relacionadas con la leyenda y la cascada de Xorroxin:
✶ La poza tiene un nombre relacionado con las lamias: La pequeña poza que se forma a los pies de la cascada se conoce como Lamiputzu, que significa «pozo de las lamias». Su nombre conserva el recuerdo de las criaturas que, según la tradición, aparecían en aquel lugar.
✶ Xorroxin apenas tiene cuatro metros de altura: Aunque el lugar parece sacado de un cuento, su salto de agua es relativamente pequeño. La cascada mide aproximadamente cuatro metros, pero su belleza reside especialmente en el bosque húmedo y la poza que la rodea.
✶ La diosa Mari también está vinculada al lugar: Las tradiciones de la zona sitúan a la diosa Mari en una cueva del cercano monte Autza, acompañada por Sugaar o Herensuge, un ser relacionado con las serpientes. Son elementos de la mitología vasca que conviven con los relatos sobre las lamias.
✶ El nombre de la cascada hace referencia al agua: El Ayuntamiento de Baztan relaciona el topónimo Xorroxin con las palabras vascas asociadas al chorro y a la poza. Aunque la leyenda atribuya el salto a las lágrimas de una lamia, su nombre tiene una explicación vinculada al paisaje.
✶ Xorroxin está en una tierra repleta de seres mitológicos: En el valle de Baztan también aparecen figuras como Basajaun, el señor de los bosques, y la diosa Mari. Son personajes centrales del imaginario vasco-navarro, cuyos relatos se han transmitido durante generaciones.

¿Dónde está la cascada de Xorroxin?
📍 Dónde está la cascada de Xorroxin en Navarra
Si has sentido curiosidad por descubrir el lugar donde se desarrolla la leyenda, te preguntarás dónde está la cascada de Xorroxin en Navarra.
La cascada de Xorroxin se encuentra en el valle de Baztan, en el norte de Navarra, en las proximidades de la localidad de Erratzu y del barrio de Gorostapolo.
Está situada en la regata de Iñarbegi, en un bosque atlántico caracterizado por su abundante vegetación y humedad. El salto se localiza al pie del monte Autza, dentro de una zona de montañas y valles próxima a la frontera francesa.
La mejor forma de descubrir este lugar es realizar una excursión a pie desde Erratzu, siguiendo el recorrido señalizado que atraviesa los bosques y arroyos del valle.
La ruta permite disfrutar de la naturaleza y conocer el escenario en el que se desarrolla la leyenda.
Datos de la ruta oficial
✶ Distancia circular: 7,4 km.
✶ Duración aproximada: 2 h.
✶ Desnivel acumulado indicado: 150 m.
✶ Dificultad: Fácil
*Datos del itinerario circular de Turismo de Navarra. Los tiempos varían según el ritmo, el terreno y las paradas.
El recorrido hasta la cascada
La excursión comienza en Erratzu, donde se recomienda dejar el vehículo en el aparcamiento habilitado a la entrada del pueblo. Desde allí, el camino atraviesa las calles de la localidad y continúa hacia el puente de piedra sobre el Aranea.
La ruta se adentra después en un bosque de hayas, castaños, robles y avellanos, siguiendo la regata de Iñarbegi.
Durante el recorrido encontrarás senderos, pequeños puentes y rincones cubiertos de musgo y helechos, hasta alcanzar la cascada.
Para regresar, el itinerario circular pasa por el barrio de Gorostapolo, conocido por sus casas tradicionales de arquitectura baztanesa.
¿Cuál es la mejor época para visitar la cascada de Xorroxin?
La cascada puede contemplarse durante todo el año, pero hay estaciones especialmente interesantes:
✶ Primavera: el agua suele descender con mayor caudal y el bosque presenta un verde intenso.
✶Verano: la sombra de los árboles hace agradable el recorrido, aunque suele haber más visitantes.
✶ Otoño: los tonos dorados y rojizos de las hojas ofrecen un paisaje especialmente atractivo para la fotografía.
✶ Invierno: el entorno puede resultar muy bello, pero también más húmedo y resbaladizo.
Y para completar tu visita por tierras navarras, echa un vistazo a las siguientes actividades recomendadas por Civitatis: